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El Asedio de Olaya fue una importante batalla de la V Guerra Mundial librada el día 20 de ingridiano del año 5 en la que el llamado "Ejército de Retaguardia" del Imperio de Manuel derrotó a una coalición de ejércitos olayanos, vereianos y enoleses que defendían la capital del Principado de Olaya, Olaya.

La batalla supuso una derrota para los defensores, con pérdidas muy graves como la muerte de la general Boadicea Watson y el capitán del Decimoquinto Ejército Enolés Anatoli Kozlov. Ambos fueron enterrados como héroes de guerra y el Principado de Olaya les concedió a título póstumo la Orla de Oro, la mayor distinción militar del país. No obstante, las pérdidas de los asaltantes fueron mucho mayores, el gran parte debido a la táctica de "enrocamiento y atrincheramiento" que Watson y Kozlov llevaron a cabo de manera magistral.

Tras la batalla, considerada por los estrategas militares actuales como un espectacular ejemplo de resistencia ante un ataque muy superior, los ejércitos de Principado de Ikerne y Principado de Saray llegaron a la capital olayana reconquistándola en la Batalla de Olaya, que supuso el principio del fin de la guerra.

Contexto

El día 16 de ingridiano del año 5 estallaba la V Guerra Mundial. El conflicto era algo esperado vista la tensión internacional acumulada en los anteriores dos meses y sobre todo tras la invasión manuelina de Ilisia del día 2.

En la tarde del mismo día 16, el Alto Mando del Ejército Vereiano (actual Estado Mayor) solicitaba al Ejército de la Ciudad Libre de E-dûs-pêres que se trasladara a la zona de guerra ya que el Imperio de Emma no era un estado enemigo. Boadicea acató las órdenes y partió con sus más de 60.000 soldados hacia el norte, llegando el día 17 por la noche. El Presidente Enol, que había tomado las riendas del país en guerra, manda al XV Ejército Enolés, unos 43.000 soldados, a cubrir la retaguardia al grueso del Ejército Enolés en Olaya. El contingente de soldados enoleses llegó a la capital olayana el día 18, mientras los ejércitos de REN y RDV (entonces Unión Eiapisa) iniciaban su ofensiva hacia el norte del IMA.

El Emperador Manuel decidió que debía jugar su última carta y ejecutó el "plan de la Retaguardia"; enviar todo su ejército de reservistas hacia el Principado de Olaya, donde ya batallaban contra las tropas olayanas unos 179.000 soldados que no habían logrado grandes avances. La guerra estaba decantándose del lado de la Alidaim y el IMA pretendía dar un giro a la situación; y quizá lo hubiera logrado de no ser por la enconada y heroica resistencia que plantaron en Olaya los habitantes de la propia ciudad, Boadicea Watson, Anatoli Kozlov y el Ejército Olayano.

Estado de emergencia

Cuando el Gobierno Olayano tuvo noticias de la movilización masiva de soldados hacia el Principado de Olaya, la Princesa Olaya declaró el estado de emergencia en todo el país. El Ejército llamó a filas a los reservistas, ordenó la retirada a la capital y el General David ordenó a los ejércitos más cercanos (que preparaban ya la última ofensiva por el Imperio de Manuel) que se pusieran de inmediato de camino hacia la capital del Principado de Olaya.

Mientras que el Ejército del Principado de Saray, el más cercano (estaba acampado a 101 kilómetros de Ol-de-Cappy) tenía que atravesar una zona montañosa y tardaría casi siete horas en llegar a la ciudad, el Gobierno Enolés ordenó el inmediato cierre de todas las autovías que unían la localidad de En-de-sim (a 188 kilómetros de la capital olayana) para que el Ejército del Principado de Ikerne, allí acampado y comandado por el General David y el General Leiba llegase a tiempo para la batalla. David, pese a avanzar a una velocidad jamás vista antes para un ejército de más de 180.000 soldados, calculó que llegarían unas tres horas más tarde que el ejército manuelino.

El asedio

Era un día muy soleado. A las 17:10, el Ejército de la Retaguardia manuelino atacó la ciudad por sus cinco entradas orientales (IV, V, VI, VII y VIII) y la más oriental de sus tres entradas septentrionales (III). El enorme contingente no fue capaz de atravesar las entradas IV y V, donde estaba asentado el grueso del ejército de Boadicea. Kozlov ofreció una espectacular resistencia en la entrada VII antes de verse forzado a retirarse al segundo muro armado por los defensores.

El segundo muro atravesaba cinco grandes avenidas de la ciudad, y había sido armado por los soldados con ayuda de miles de civiles. Muchos de ellos además se negaron a abandonar la ciudad -de hecho, fueron la inmensa mayoría, dado que la Princesa también se negó-, y ayudaron hasta el final a las tropas defensoras.

En un comunicado, a las 18:25, el General David le transmitió a Boadicea que llegarían sobre las 20:15. Pero la general tuvo que retirarse ante la aplastante superioridad numérica de los atacantes al segundo muro.

El fallo del muro

El segundo muro, convertido hoy en un florido bulevar que atraviesa las cinco avenidas que el muro original atravesaba, fue diseñado con mucha prisa por ingenieros civiles, sin contar apenas con asesoramiento militar. Los carros de combate manuelinos cargaron contra la estructura, que pese a estar construida al 40% con cemento y rocas también tenía gran cantidad de escombros de madera que ardieron con facilidad. No obstante, si el día hubiera sido lluvioso o al menos húmedo -lo habitual en la capital olayana-, la madera no habría ardido con tanta facilidad y quizá el resultado de la batalla hubiera sido otro.

Un corre-calles

A las 19:00, el muro se derrumbó por cuatro sitios de manera casi simultánea. Miles de cadáveres llenaban ya las calles de la capital olayana. Boadicea vio que la situación era insostenible y llamó a Kozlov para una retirada conjunta, pero el veterano capitán se negó a abandonar su puesto hasta que la Princesa Olaya no estuviera en un lugar seguro. La princesa, en todo momento acompañando a Boadicea, no había dejado de arengar a sus tropas desde que empezó la batalla. La moral de los soldados no decayó en toda la tarde porque sabían que su Jefa de Estado estaba tras las murallas junto a ellos, y tenían que protegerla.

Boadicea aceptó la petición de Kozlov y se retiró al Ayuntamiento, hoy reconstruido palmo a palmo siguiendo el modelo del edificio original.

El Ayuntamiento

En el recinto del edificio gubernamental de la ciudad, Boadicea se atrincheró con unos 2.500 soldados que habían sobrevivido a los ataques. Un herido Kozlov regresó justo antes de que se cerrasen las puertas y comenzase el bombardeo aéreo de Quality Good sobre el ejército atacante. El Gobierno Vereiano autorizó que solamente un grupo de 5 aviones de última generación bombardease a los atacantes, con el objetivo de minimizar las bajas civiles.

Kozlov y los suyos ocuparon el flanco derecho del ayuntamiento, empezando el asedio las fuerzas manuelinas sobre las 19:35. Apenas quince minutos más tarde los soldados manuelinos entraron en el edificio, tras haber masacrado la resistencia del recinto del jardín municipal perdiendo diez veces más soldados que los defensores.

Los soldados de Boadicea mantuvieron a raya a los asaltantes hasta que estos comenzaron a bombardear con sus últimos carros de combate el edificio. Quality Good observó la situación y realizó la que aún hoy se considera la maniobra aérea militar más arriesgada de todos los tiempos: voló en vertical sobre toda la calle con su Spitfire y ametralló los últimos tanques de los atacantes en la ciudad, que quedaron destruidos. Pero el daño estaba hecho, y el Ayuntamiento caería antes de la llegada de los refuerzos.

A las 20:08, Boadicea ordenó a una obstinada Princesa Olaya que se marchara del edificio. La princesa se negó, pero los gritos de los soldados en las escaleras inferiores la terminaron por convencer. Olaya preguntó a Watson si no la acompañaba, a lo que la general respondió:

"He venido desde muy lejos a defender esta ciudad, y mi trabajo es quedarme aquí y hacerlo hasta el final. El suyo, sin embargo, es reconstruirla una vez haya quedado reducida a cenizas. Buena suerte, princesa".

Tres soldados de Boadicea escoltaron a la princesa hasta el túnel occidental, el único de los tres túneles subterráneos de la ciudad que no había sido destruido por los bombardeos. El túnel, hoy cerrado, desembocaba cerca de la salida XV de la ciudad. La princesa fue encontrada sana y salva por el Ejército Ikernés, pero Boadicea cumplió su palabra y murió junto a Kozlov defendiendo el Ayuntamiento.

La Batalla de Olaya

A las 20:15, los soldados ikerneses e irikenses comandados por los generales David y Leiba llegaron a la ciudad, comenzando la corta Batalla de Olaya. Los atacantes manuelinos, ahora defensores, no pudieron hacer nada para repeler el ataque puesto que todas las defensas de la ciudad habían caído, pero aún así no se rindieron y lucharon hasta que apenas quedaron unos 200 manuelinos supervivientes.

La batalla fue declarada como victoria a las 21:00, y la Princesa Olaya fue encontrada poco después refugiada en una casa de las afueras de la ciudad. Ella narró la práctica totalidad de la batalla, siendo su testimonio la mayor fuente de la que dispusieron los historiadores para la reconstrucción de la misma.

Consecuencias

Las dos batallas -a menudo consideradas como una sola- supusieron el final del plan manuelino de rodear a los ejércitos de la Alidaim por el suroeste. El Imperio de Manuel cayó en la mañana del día 23 ante las tropas aliadas.

Legado

Los dos comandantes de los ejércitos aliados durante la batalla, Anatoli Kozlov y Boadicea Watson, fueron declarados héroes de guerra por el Principado de Olaya y por la Alidaim, erigiéndose monumentos conmemorativos en todo el país y construyéndose en su honor un altar con los nombres de los 184.301 soldados fallecidos defendiendo la ciudad. El trabajo de investigación, con un muy elevado coste, fue pagado por el Gobierno Olayano y los gobiernos enolés y vereiano a partes iguales.

Véase también

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