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La batalla naval de Baltiflore, más conocida como simplemente batalla de Baltiflore, fue un combate naval parte de la Guerra Secreta de una brutal trascendencia histórica que tuvo lugar el 8 de sarino del año 6 en el Golfo de Baltiflore, unos 150 kilómetros al norte de la ciudad adriana de Forcetown. Los datos le confieren el título de la mayor batalla naval de la historia y el de mayor enfrentamiento desde la III Guerra Mundial.

Se enfrentaron en ella las armadas centristas y sarinas coaligadas de Reino de Sara, República de David (entonces Unión Eiapisa), Principado de Nicole, Principado de Saray, Principado de Cintia, Principado de Adriana e Imperio de Eva -con apoyo aéreo de República de Enol e Imperio de Lucía- y las flotas de los estados autofederalistas -PEL, PIK, PPA y PAU- junto a las de Reino de Enol, Imperio de Carla y varios buques de guerra que Principado de Sara y Principado de Izaro enviaron para ayudar a los ikerneses.

Los centristas, liderados por Joan Giroud, resultaron vencedores, y solo se salvaron veinticinco barcos de los enolinos. Fue el principio del fin para los autofederalistas, que perdieron toda su flota, y la chispa que hizo comprender al REE que no debía fiarse de ellos para ganar la guerra contra el RSA. Dos días después ambos enfrentamientos -Guerra Secreta y Guerra Civil Federal- terminaron, con un empate teórico en primer caso y la victoria centrista en el segundo.

Antecedentes

El día 3 de sarino del año 6, el Reino de Enol declaraba la guerra al Reino de Sara. Era el inicio de la Guerra Secreta. El Reino de Sara se vio enfrentado a cuatro estados con la única ayuda del Principado de Nicole, cuya rápida reacción evitó que el RSA perdiera todas sus defensas antiaéreas la primera noche de la contienda. El Reino de Enol comenzó a enviar tropas hacia el Imperio de Emma para desde allí coordinar un ataque terrestre al Reino de Sara, pero dada la distancia entre los contendientes era evidente que el Golfo de Agios iba a ser un escenario principal del conflicto.

La Batalla Naval de Ergoland, ocurrida la noche del día 6, enfrentó a las armadas de Reino de Sara, Principado de Nicole, Imperio de Lucía y República de Enol contra las de Reino de Enol, Imperio de Emma, Imperio de Carla, Reino de Cristina y Reino de Jessica. En este primer enfrentamiento marítimo, los sarinos perdieron gran parte de sus barcos pero se salvaron de la derrota en gran parte gracias a la intervención de la Armada Enolesa y su portaaviones Coin S.I.N 808. Las reducidas flotas de RJE y RCR quedaron destruidas, y la Armada Onense hubo de retirarse a sus muelles para reparar más de la mitad de sus buques, por lo que no pudo participar en la batalla de Baltiflore.

Al día siguiente, varios Estados Federales -los llamados "autofederalistas"-, abandonaron el pleno del Congreso Federal y se autoproclamaron "la verdadera Federación de los Estados Unidos", declarando la guerra a la República de David y al resto de estados que se habían mantenido a su lado. Era el inicio de la corta Guerra Civil Federal, que quedó enmarcada en la propia Guerra Secreta. El Principado de Cintia y el Imperio de Sergio decidieron intervenir en favor de los centristas, resultando la ayuda de los primeros clave para la victoria centrista en Baltiflore.

Los autofederalistas sacaron sus ejércitos rápidamente, lo que alarmó a los altos mandos del Ejército Federal, leal a la República de David. Los Generales Galaxy Note, David, Quality y Partido decidieron ponerse en marcha lo antes posible y solicitaron a Joan Giroud, Almirante en Jefe de la Armada Federal, que encendiera los motores del USFS Esperanza -anclado en el puerto de la ciudad cintinesa de Warrington- y se pusiera al mando de todos los barcos federales que había en el Golfo de Agios para hacer frente a las armadas de los autofederalistas.

Por su parte, el Reino de Sara vio la ocasión de derrotar al Reino de Enol en el mar. Los autofederalistas habían firmado un acuerdo de colaboración con el REE, así que estaban juntando sus armadas para combatir contra los centristas. Charles Pompidou, Almirante de la Flota Real Sarina, avisó a Giroud de que los barcos sarinos estaban preparados para combatir del lado de los centristas, y el almirante federal les instó a acelerar para llegar a tiempo para el enfrentamiento.

La República de David había logrado reunir a un verdadero cuerpo de élite: más de 600 destructores -casi 500 de ellos de última generación-, casi 200 cruceros de combate y 19 majestuosos portaaviones, entre ellos 8 de los 10 más potentes de aquel entonces. Sumado este contingente a la Flota Sarina hacía un total de 674 destructores, 219 cruceros y 20 portaaviones. Los enolinos y autofederalistas habían logrado reunir la parecida cantidad de 620 destructores, 219 cruceros y 20 portaaviones. Casualidad o no, el enfrentamiento se preveía como uno de los más espectaculares y decisivos de la historia.

Las armadas se divisaron hacia las siete de la mañana del día 8 y dio comienzo una de las batallas más épicas de la historia.

El desarrollo de la batalla

El Golfo de Baltiflore es el inferior derecho de los tres en los que se subdivide el Golfo de Agios, y jamás se había visto tal cantidad de barcos surcando sus aguas.

Joan Giroud había distribuido de la siguiente manera a la Armada Centrista y sarina:

-En el centro, la Armada Eiapisana, la Joya de los Mares, con él al frente en el portaaviones Esperanza, acompañada por los barcos de la Armada Federal pertenecientes al Principado de Nicole y al Principado de Saray.

-El flanco izquierdo sería confiado a las armadas de Imperio de Eva y Principado de Adriana, dos de las más débiles de los centristas, que contarían además con apoyo aéreo de la República de Enol. Giroud ordenó en el último momento que todos los barcos adrianos cambiasen su bandera por la del Imperio de Eva y viceversa. Esto sorprendió enormemente a ambas flotas, que acataron la orden sin poner mayores pegas.

La decisión de Giroud de situar a dos de las armadas más débiles que participaron en la batalla en el mismo flanco suscitó muchas dudas. Incluso Pompidou pidió explicaciones al veterano almirante, pero acató las órdenes sin mayor inconveniente. La esperanza de Giroud era que los barcos de IEV y PAA resistieran mientras el flanco izquierdo de los autofederalistas se derrumbaba ante dos armadas muy superiores.

-El flanco derecho lo compondrían los barcos de Reino de Sara y Principado de Cintia, con apoyo aéreo luciano.

Giroud arriesgó mucho eligiendo esta formación. Los resultados lo confirmaron al final de la batalla.

El encuentro

El núcleo de la Armada Federal -UEI, PSA y PNI- se enfrentó directamente a los barcos de PIK, PSR y PIZ, inferiores en calidad pero superiores en número. A las 12:23 el USFS Nautilus, portaaviones eiapisano, quedó inutilizado por el fuego del Princess, homólogo ikernés. El Esperanza acudió a cubrir al Nautilus en su retirada, lo que evitó su hundimiento. El fuego del USFS Prim nicolés hundió al portaaviones Frise del Principado de Sara, lo que hizo que los autofederalistas tuvieran que reducir la presión sobre los flancos enviando más barcos al centro de la batalla.

El flanco izquierdo

La Flota Imperial Eviana estaba bien dotada de barcos, pero estos eran en su mayoría de mala calidad o se habían construido precipitadamente. Los barcos adrianos, por en contrario, sí estaban preparados para un enfrentamiento a gran escala. Las armadas de PPA y PAU se precipitaron sobre los barcos del PAA, sabiendo de su superioridad marítima, pero lo que no sabían era que estaban atacando a los barcos del Imperio de Eva. Los verdaderos barcos adrianos, ayudados por aeronaves enolesas de última generación, hicieron una cobertura épica a sus compañeros y lograron frenar a dos flotas muy superiores a la unión de los barcos de IEV y PAA el tiempo suficiente solicitado por Giroud.

El flanco derecho

En el flanco derecho, Giroud había colocado a otra armada de élite: la Flota Real Cintinesa, acompañada de los barcos que le habían quedado al Reino de Sara tras su enfrentamiento en Ergoland.

Apenas dos horas después del inicio del enfrentamiento, la Flota Enolina se percató de que, sin más ayuda que la de la gran Armada Elisina, no podrían sostener ese flanco durante mucho tiempo. Los cuatro portaaviones que el Principado de Cintia había enviado estaban literalmente "barriendo" a los no menos modernos buques elisinos, que a su vez poco podían hacer con la mera ayuda de una docena de destructores enolinos y el crucero Énex.

Se vislumbra el final

A las 16:00, el Alto Mando Ikernés ordena a los buques de PAU y PPA cambiar sus objetivos, ante la sospecha de que las enseñas habrían podido ser intercambiadas. Pero habían tardado demasiado en darse cuenta del engaño. En una maniobra de resistencia épica, los buques del Imperio de Eva, la mayoría de ellos destrozados, se autodestruyen estrellándose contra los barcos paulinos y aurorinos para proteger a los pocos barcos del Principado de Adriana que estaban manteniendo el flanco izquierdo.

Giroud vio la maniobra desde el Esperanza y reaccionó enviando parte de los barcos nicoleses a socorrer a los buques adrianos a las 16:30. Veinticinco minutos después, el flanco izquierdo de los autofederalistas desapareció.

El Énex y otros dos destructores enolinos fueron lo único que sobrevivió, maltrecho, al enfrentamiento con la Flota Real Cintinesa y los buques sarinos. El portaaviones sarino Katniss decidió no perseguir a los barcos en huida -les habría alcanzado y destruido- para remolcar a varios buques cintineses que estaban a punto de hundirse.

Los barcos cintineses se apresuraron a virar hacia el centro de la batalla, y minutos después de las 17:00 ya estaban ayudando a la Joya de los Mares. Los militares ikerneses ordenaron a sus barcos resistir hasta la llegada de los refuerzos desde el flanco derecho -barcos de PPA y PAU-, pero los portaaviones Adriana y Eva mantuvieron la resistencia el tiempo suficiente para que el Esperanza y el resto de los grandes portaaviones insignia de la flota centrista se encontrasen con los barcos insignia de los autofederalistas. A las 18:12, el USFS Bellatrix comenzó a ametrallar la cubierta del Mikel VI ikernés, y el Saray II cargó contra el Princess, orgullo del PIK. El Esperanza sacó toda la artillería sabiendo que sus dos compañeros no podrían en solitario con sus rivales. Giroud llamó a todos los aviones lucianos que seguían aterrizando en portaaviones cintineses para bombardear y terminar destrozando el Rosenborg, que quedó completamente inutilizado. El Bellatrix vapuleó gracias a sus decenas de misiles y torpedos al Mikel VI, que se hundió a las 19:03. El Princess estaba ganando el uno contra uno al Saray II, pero a las 19:05 el Esperanza cargó con toda su artillería contra el buque ikernés, y el Alto Mando del PIK tomó la dramática decisión de volar el buque por los aires para causar el máximo de destrucción posible. A las 19:23, el Esperanza intercepta el comunicado, lo difunde y logra separarse del buque ikernés lo suficiente para no sufrir daño cuando tres minutos después el Princess explota en una gigantesca bola de fuego y cenizas que a punto estuvo de inutilizar el portaaviones insignia del Principado de Saray.

Final de la batalla

La Flota Real Cintinesa, cuyos barcos estaban en un estado mejorable, se enfrenta junto a los barcos sarinos a las armadas de PSR y PIZ, que no se esperaban el ataque. El fuego de cobertura de los aviones enoleses y lucianos en esa zona acaba por decantar ese enfrentamiento a favor de los cintineses, que pese a ello pierden a cerca de la mitad de sus efectivos. Hacia las 20:20, la Flota Real Sarayana destruye el último barco del PPA que quedaba a flote. 24 minutos después, no quedaban barcos autofederalistas o enolinos en el Golfo de Baltiflore. La batalla había terminado.

Bajas del enfrentamiento

La República de David perdió cerca de 120 buques, entre cruceros y destructores, y quedaron inutilizados dos de sus portaaviones. Los autofederalistas perdieron todas sus flotas, lo que a la larga supondría un gran coste para la UEI. El Reino de Sara solo salvó media docena de buques, entre ellos su portaaviones Katniss. Las pérdidas fueron brutales en lo respectivo a aeronaves también: la REN y el ILU perdieron cerca de 135 aviones cada uno, y los estados centristas unos 830.

Consecuencias

Los estados autofederalistas quedaron imposibilitados para un ataque a los centristas. Reino de Yeray, Principado de Paulita y Principado de Paula abandonan la guerra en las siguientes 8 horas después del enfrentamiento. Los centristas ganarían la guerra civil gracias a esa batalla.

Por su parte, el Reino de Enol ejecutó su última campaña terrestre, que venció, pero la tregua ofrecida por la República de David hizo que el día 10 la paz fuera firmada entre RSA y REE. La Guerra Secreta tocaba a su fin.

Legado

Baltiflore dejó una gran huella en la memoria colectiva de la Federación. Fue la confirmación del final de un conflicto que se temía que iba a suceder tarde o temprano. En el Principado de Adriana se le han dedicado centenares de calles, y hay varias novelas publicadas en las que se narra la estrategia de Giroud de confundir al enemigo de una manera tan banal como el cambio de enseñas. En Eiapisa hay colocado un gran monumento en honor a los caídos en aquella batalla, y en Warrington hay un muelle conmemorativo.

Véase también

Referencias

  1. Solo aviones de combate.
  2. Igualmente, solo aviones de combate.
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