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La batalla naval de Newport fue un desigual combate naval librado el día 11 de paulimarino del año 8 frente a la costa oriental de Isla Nueva, cerca de las aguas jurisdiccionales del Reino de Yeray. Se enfrentaron en ella la Armada Lucasina y un grupo de buques de la Armada Federal que esta había puesto a disposición del Gobierno Yerayano para el traslado de su ejército a la isla, en el contexto de la guerra que el RYE estaba librando con la República de Lucas.

Los dos bandos en liza llevaron a la batalla a grandes cuerpos de combate. La República de Lucas apostó por intentar cortar el paso al Ejército Yerayano y evitar así su desembarco en Isla Nueva, donde estaría entonces en inferioridad numérica. Para ello contaba con la fuerza de los portaaviones LUS Sirius y LUS República, aunque el primero no estaba al 100% de su capacidad operativa, y con 4 cruceros, 37 fragatas y 18 lanchas rápidas. Los dos portaaviones alojaban a 83 aviones de combate, más incluso de los que le quedaban al Ejército de Tierra Lucasino.

Por su parte, el Reino de Yeray había solicitado un grupo de barcos muy específico a la Armada Federal: cruceros y naves secundarias de la Octava Flota y los portaaviones USFS Prim y USFS Bellatrix, que se hallaban el día 9 realizando tareas de apoyo a la VIII Flota en el Blue Sea. Los 102 barcos, que gracias a los dos portaaviones contaban con el apoyo de 178 aeronaves, embarcaron a casi 205.000 soldados yerayanos que se unieron a los más de 14.000 soldados que componían la tripulación de los barcos. El USFS Bellatrix, el buque insignia de la Sexta Flota encargada de la protección de Ilisia, no tuvo el tiempo suficiente para repostar en el Reino de Yeray y tuvo que detenerse en el Puerto de Iz-de-sim, lo que le valió el llegar tres cuartos de hora tarde a la batalla.

El enfrentamiento comenzó a las 12:06 (hora local), cuando el fuego del crucero yerayano USFS Karoline West alcanzó a la fragata lucasina Liberty. El almirante lucasino Michael Narrow llevaba el mando de los barcos lucasinos, y el almirante Louis Beck ordenaba a los barcos bajo control yerayano.

La República de Lucas perdió la batalla y con la derrota también perdió a su armada y la posibilidad de evitar un desembarco de tropas yerayanas en Isla Nueva.

Contexto Editar

El día 21 de enolayano la Alidaim celebraba su V Reunión de Enolayano, a la que asistieron la República de Lucas, el Reino de Yeray, el Reino de Johnny, el Imperio de Sergio, la República de David y el Principado de Olaya. La alianza federal concluyó que la reunión había sido un éxito, pero la intervención lucasina fue duramente criticada por el uso de una agresiva diplomacia contra el Principado de Olaya que no gustó nada en Eiapisa. Dos días después de aquella reunión, un accidente de un avión yerayano en el que fallecen 72 soldados y 17 civiles hace pública la crisis política yerayana: el RYE estaba en crisis, y el Rey Yeray junto al Gobernador Paul Appletree tomaron las riendas personalmente.

El día 24, el Imperio de Sergio anunció que atacaría el norte de la República de Lucas con unos 30.000 soldados, lo que pone en guardia a las autoridades lucasinas, que hacía muy poco que habían ganado la Guerra Silenciosa. La RLU tenía a su ejército muy disperso, por lo que le sería complicado defenderse.

En una acción que dejó atónito al Gobierno Lucasino, el día 29 el Reino de Yeray intenta responsabilizar a soldados lucasinos del accidente del avión siniestrado en el Principado de Adriana, y aunque la Alidaim admite que la teoría es disparatada, al RYE le sirve como pretexto para declarar la guerra a la República de Lucas el día 30. Esa misma tarde, el Ejército Sergiano, de 75.000 -y no 30.000- soldados, desembarca en el norte de la RLU e inicia el ataque a la parte norte del país. Al mismo tiempo, 90.000 soldados del RJO atacan el territorio lucasino por el este.

Pese a que el Ejército Lucasino, que trasladó rápidamente a la mayoría de soldados de Isla David hacia el norte del país, logró detener el avance del Imperio de Sergio, los soldados del Reino de Johnny llegaron a Nueva Lublin y dejaron prácticamente destrozada la capital, que no obstante resistió en el Asedio del Palacio de Justicia días después.

El 5 de paulimarino, 36 aviones de combate olayanos bombardean las ciudades de Obuccine y Lagrange, destruyendo todo el arsenal militar de Isla David. La RLU se quedaba sin gran parte del material bélico de la isla, y confirmó sus sospechas de un ataque masivo a sus territorios. Pese a que ese mismo día se inició una serie de enfrentamientos dispersos en Isla Nueva entre tropas de la RLU y del RYE, la "Batalla de Isla Nueva" acabó con la retirada de los 30.000 soldados yerayanos hacia el sur para que esperasen al grueso del Ejército Yerayano.

El día 10, el Rey Yeray firma la movilización de los 150.000 soldados en activo del EY junto a casi 54.000 reservistas hacia Isla Nueva, a combatir contra la República de Lucas. El estado lucasino, sabedor de que le sería muy difícil plantar cara al Ejército Yerayano en tierra, apostó por enviar a toda su Armada a intentar cortar el paso a los soldados del RYE. En la mañana del aitansday 11 ambas armadas se divisaron y comenzó su enfrentamiento.

Desarrollo Editar

El Gobierno Lucasino había enviado a prácticamente toda su flota a la batalla: los dos portaaviones de que disponía, el moderno LUS Sirius y el poderoso LUS República, y todos sus cruceros y fragatas, así como 18 lanchas rápidas de combate que se unieron desde las costas de Isla Nueva al contingente lucasino. Por su parte, el Reino de Yeray había solicitado la asistencia de dos importantes portaaviones federales, el nicolés USFS Prim y el ikernés USFS Bellatrix, aunque este último tuvo un problema con el repostaje en el Reino de Yeray y hubo de pararse en Iz-de-sim West a llenar sus depósitos de combustible para llegar a Isla Nueva. En esta maniobra el Bellatrix perdió 75 minutos, por lo que tuvo que acelerar y finalmente llegó 43 minutos tarde al enfrentamiento.

La primera parte de la batalla Editar

Las dos armadas se encontraron frente a frente a las 12:06, y se inició la batalla. El fuego de la Armada Lucasina se intentó centrar en el portaaviones USFS Prim, que portaba la bandera del Reino de Yeray. Su plan era hundirlo rápidamente, pero el Almirante Louis Beck, al mando del barco, demostró su habilidad al colocar rápidamente al buque contra el intenso sol que hacía en la mañana. Esto dificultó los ataques de las aeronaves lucasinas, que lograron hacer un gran daño al barco pero no hundirlo durante la primera hora de la batalla como era su objetivo.

A las 12:26, los barcos se habían dispersado en dos frentes distintos: al norte, el USFS Prim combatía junto a una docena de cruceros contra los barcos insignia de la RLU, mientras que al sur dos docenas de fragatas lucasinas mantenían a raya al moderno crucero yerayano Karoline West, uno de los más potentes del mundo, y a varios buques de combate de la Octava Flota federal. A las 12:49 el USFS Bellatrix llegó a la zona y se le asignó el grupo de combate del sur, ya que carecía de buque insignia y estaba ligeramente desorganizado. El Bellatrix comenzó a organizar a los barcos yerayanos a su alrededor.

Sabiendo lo que estaba pasando al sur del frente de batalla, el Alto Mando Lucasino ordenó a sus dos portaaviones cesar el fuego sobre todas las naves salvo el USFS Prim, ya que la esperanza de la República de Lucas era hundir ese portaaviones para tener la superioridad aérea. Sin embargo, el Prim se defendió por todos los medios a su alcance, y demostrando su rapidez dio la vuelta sobre los barcos yerayanos para atacar en exclusiva al LUS Sirius. Durante momentos, parecía que la batalla en la parte norte estaba igualada.

Intervención de la Séptima Flota Editar

Hacia las 16:39, tras horas de intensos enfrentamientos, la República de Lucas tuvo noticias de un grupo de "tres barcos de combate" no identificados que se dirigían a la zona. Esos tres buques no eran otros que los barcos insignia de la Séptima Flota Federal; el crucero USFS Aitana y los portaaviones USFS Yenay y USFS Esperanza, tres de los buques más poderosos del mundo. Los barcos estaban a una distancia de cinco kilómetros al norte, y nadie sabía de su presencia. Mientras el Aitana se quedaba en la retaguardia, los dos majestuosos portaaviones -los dos barcos militares más grandes y poderosos del planeta- se pusieron en marcha hacia la zona norte de la batalla, quedándose a un kilómetro de distancia. El Yenay había retirado su bandera amandina, y el Esperanza había hecho lo propio con la bandera irikense que llevaba años portando.

Hacia las 17:04, tres lanchas rápidas de la República de Lucas se pusieron en marcha para intentar alcanzar a los dos portaaviones y averiguar sus intenciones. En los frentes la cosa empezaba a desequilibrarse, con el Bellatrix hundiendo barcos lucasinos literalmente a pares. Tres minutos después, el Esperanza mostró las intenciones de la VII Flota al hundir las lanchas rápidas de la República de Lucas con una naturalidad y una facilidad espeluznantes.

La VII Flota acudió al rescate del USFS Prim. El Yenay comenzó a enviar sofisticados misiles que impactaron y destruyeron a varias fragatas, quedándose a un kilómetro de la batalla. El Esperanza se acercó unos 250 metros y comenzó a atacar con sus aeronaves y sus misiles al LUS República, que para las 18:32 explotó por un impacto de un misil lucasino desviado por los radares anti-misiles del USFS Yenay. Todos los barcos tuvieron que apartarse de la colosal bola de fuego que provocó la explosión del República, que se hundió apenas 25 minutos después.

A las 19:05, el USFS Bellatrix hundió la última fragata lucasina que quedaba luchando en la zona sur de la batalla y se unió al USFS Prim, muy dañado pero aún activo, en el último ataque contra la Armada Lucasina. Tres cruceros yerayanos estaban totalmente inutilizados y tuvieron que ser remolcados lejos de la zona de batalla para evitar explosiones, pero a las 19:42 el Karoline West, ya inutilizado, recibió fuego de dos fragatas lucasinas y se hundió, no sin antes ser evacuada gran parte de su tripulación.

El final de la batalla Editar

El hundimiento del Karoline West animó algo a los mandos lucasinos, que no obstante sabían que tenían perdida la batalla. A las 20:07 el LUS Sirius, que combatía arduamente contra el USFS Prim, es alcanzado por el fuego de cobertura del USFS Yenay, y queda igualmente inutilizado. La Armada Lucasina solo había sido capaz de mandar a dos fragatas y a seis lanchas al ataque de los dos portaaviones de la Séptima Flota, pero no habían logrado hacer ni un rasguño a ninguno de los dos.

Para las 20:33, la fragata LUS Hope, último barco que les quedaba luchando a los lucasinos, es hundida por el fuego del USFS Bellatrix. La batalla se daba por finalizada. Los buques yerayanos se negaron a remolcar a los tres barcos lucasinos que habían mostrado sus banderas blancas dado que quedaron inutilizados; el LUS Sirius y las fragatas Harmony y Dawn. Se hubieran hundido en el Atzuli, pero el Esperanza, el Aitana y el Yenay remolcaron a los navíos lucasinos hasta Port Giant, en el Principado de Adrián.

Bajas del enfrentamiento Editar

La República de Lucas perdió a toda su armada, y quedó incapacitada para realizar acciones marítimas. Pese a que no podrá combatir en el mar, el día 12 el Principado de Pablo anunció que prestaría algunos de sus barcos si la República de Lucas deseaba trasladar soldados en acciones no ofensivas.

El Reino de Yeray solo perdió al crucero Karoline West, 9 fragatas, 5 lanchas y 101 aviones que fueron derribados. 504 soldados yerayanos perdieron la vida por 7.334 soldados lucasinos. Cabe destacar la captura de 505 soldados de la RLU que viajaban a bordo de los tres barcos remolcados por los portaaviones de la VII Flota.

Consecuencias Editar

El Reino de Yeray logró que su ejército desembarcara en Isla Nueva antes de terminar el día 11. Sin embargo, las tropas yerayanas se encontraron con la invasión, por parte de 20.000 soldados irikenses, de los territorios lucasinos en Isla Nueva. La maniobra, un evidente acuerdo entre la República de Lucas y la República de David, puso la práctica totalidad de los dominios lucasinos bajo control irikense de forma momentánea: era el Pacto de Isla Nueva.

El día 26, después de haberse convencido de que muchos estados apoyarían su petición, la República de Lucas presenta ante la Alidaim el borrador de la Resolución 11, que exigía, entre otras cosas, una tregua de cinco meses y la devolución íntegra de los territorios conquistados por los tres estados invasores. Finalmente, el día 29 el Consejo General aprobó la resolución por un estrecho margen (de un único voto), y las tropas yerayanas se retiraron de Isla Nueva.

Véase también Editar

Referencias Editar

  1. A su exclusivo servicio.
  2. Bajo el mando único de la Armada Federal.
  3. No intervino en el combate.
  4. Ninguno de ellos intervino en el combate directamente; solamente algunos de ellos lanzaron bombas de altura sobre ciertos barcos lucasinos.
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