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La batalla de Tournwar, batalla de Ca-cof, Gran Victoria del Reino de Carlos o «La Gran Victoria» fue una histórica batalla, culminación de la Tercera Guerra Mundial, que condujo a las derrotas definitivas de Imperio de Pablo y Reino de Víctor, acaecidas respectivamente seis y ocho días después del enfrentamiento.

Está considerada, según la mayoría de las academias de historia de todo el mundo y desde luego, según las más importantes, como la batalla más importante y decisiva de la Historia Mundial. Ostenta el triste récord de ser la batalla con mayor número de víctimas mortales, con el agravante de que todos los fallecimientos tuvieron lugar el mismo día, el 21 de finalidor del año 3. En el Reino de Carlos, la batalla es considerada como un auténtico mito, casi como algo venerable y como la mayor victoria de su historia.

Las tropas del Imperio de Pablo y del Reino de Víctor llegaban a la ciudad carlense de Ca-cof (o Ca-Cof, según la fuente), después de haber sometido a naciones enteras, como la República de Enol (entonces Reino de Enol), el Imperio de Lucía o el Imperio de Manuel. El Reino de Carlos había atrincherado allí a todo su ejército, que contaba con la ayuda de los restos de otros ejércitos que habían logrado huir de las derrotas contra el Ejército Albión -la unión de los contingentes de IPB y RVI-.

El 21 de finalidor, con el Albión a escasos 70 kilómetros de la ciudad, el Imperio Colonial Vereiano por fin anunció su determinación de intervenir en la guerra del lado de los Aliados. Desde Eiapisa partió de inmediato el I Ejército Vereiano, que con nueve millones de soldados era la fuerza más poderosa, especializada y mejor armada del país.

Los cinco millones de soldados de los defensores lograron contener a los casi 11 millones de hombres de los atacantes durante cuatro largas y angustiosas horas, y cuando parecía que todo se iba a perder tras la toma del Ayuntamiento por parte de un contingente del Imperio de Pablo, los restos de los ejércitos defensores se atrincheraron en el Edificio de la Salvación, un hosco edificio que alojaba a una comunidad de vecinos. Allí, lograron repeler a los atacantes durante otros 90 minutos, hasta que llegaron los refuerzos.

El I Ejército Vereiano llegó a la ciudad a las 20:00. Los soldados vereianos arrasaron los restos del Ejército Albión, muy mermado pero que intentó dignamente hacer frente a los refuerzos de Eiapisa. Solo una última ofensiva desde el Edificio de la Salvación logró quebrar definitivamente la defensa de los atacantes, que se rindieron a las 22:34.

Antecedentes Editar

El día 2 de finalidor del año 3 se reunían en la ciudad pablesa de Pb-de-Cof -actual Eagleville-, el Emperador Pablo y la Emperatriz Ingrid, jefa de estado del Imperio Colonial Vereiano, actual Federación de los Estados Unidos. En aquella reunión, conocida con el nombre de Conferencia de Pb-de-Cof, ambos estados -dos de los más poderosos de aquel entonces- se comprometían a no agredirse y a no interferir cada uno en los asuntos del otro. Diversos historiadores afirman que, de no haberse producido poco antes la derrota de las Ardenas de Saray, el Imperio Colonial nunca habría firmado semejante tratado, que dejaba expuestos a un ataque a muchos de sus mayores aliados: Principado de Aitana, Imperio de Sergio, Reino de Óscar...

Firmado el pacto, el Imperio de Pablo concluyó la remilitarización de la zona norte de su Imperio, prohibida por el Tratado de S-isl-Foo que había sido la condición de los vencedores de la II Guerra Mundial para firmar la paz con el Imperio de Pablo. Al día siguiente, el Emperador Pablo viajó a Vi-de-Cappe -actual Carltenas- y firmó con el Rey Víctor la Alianza o Pacto de Acero.

Viendo con preocupación lo que estaba sucediendo en el sur continental, las potencias septentrionales y los estados meridionales comenzaron a organizarse en sus propias alianzas: el Imperio de Manuel, el Reino de Carlos, el Reino de Enol, el Reino de Jessica y el Imperio de Lucía firmaron, en la Conferencia de En-de-Cappe (Enolva), la Alianza Internacional, a la que se sumó más tarde el Reino de Naiara. Por su parte, el Reino de Isabel, el Reino de Óscar, el Reino de Miguel y el Reino de Jesús (este último el único de los cuatro que continúa existiendo) constituyeron la Unión del Sur, una alianza de estados débiles que contaba con el apoyo del Imperio de Paula, siendo la emperatriz hermana de la Reina Isabel.

Ambas organizaciones, junto a la efímera Unión de las Cated Lands y el propio Imperio Colonial Vereiano, habían formado la endeble Unión Internacional, precedente de la OPU que inspiró a la actual Alidaim.

El 4 de finalidor, el Imperio de Pablo exigió a la Unión Internacional la totalidad de los territorios del Imperio de Sergio y del Reino de Yeray. La discusión originada debido a dicha petición originó la caída acelerada de la UI: el Imperio Colonial Vereiano no apoyó la propuesta de la Unión del Sur de declarar la guerra conjuntamente al Pacto de Acero, y la Alianza Internacional se mostró recelosa por la petición, pero no opuso resistencia. La Unión de las Cated Lands, completamente inoperante, se pronunció neutral.

Viendo que sus demandas no obtenían una respuesta contundente de la comunidad internacional, la Unión del Sur intentó en solitario detener la ofensiva pablesa: los cuatro estados organizaron la Conferencia de Pa-Capy, que tuvo un amplio seguimiento por parte de la incipiente prensa internacional pero ningún efecto sobre los designios del Emperador Pablo. El día 5, las tropas del III Ejército Blitzalbara -unos 4 600 000 soldados- invadieron el Imperio de Sergio, ante la falta de respuesta de la comunidad internacional. El pequeño e inexperto Ejército Sergiano trató de plantar cara al invasor en la heroica Batalla de Fiordorod, en la que pereció el 90% de los soldados locales. La masacre produjo una nueva serie de reacciones escandalizadas de los estados de la Unión del Sur, pero todas ellas cayeron en sacos rotos ante las grandes potencias del norte continental, que aún miraban con temor al Pacto de Acero.

Utilizando la guerra relámpago, en apenas tres días el Imperio de Pablo se había hecho con el control del Imperio de Sergio, y el emperador se había visto obligado a exiliarse a Aurora. El día 6 el III Ejército Blizalbara continuaba su ofensiva hacia el norte invadiendo el Reino de Yeray, por aquel entonces un estado muy débil y con un escaso ejército de menos de 400 000 soldados. El día 7, Yeray caía en manos del Pacto de Acero. La Unión del Sur intentó preparar rápidamente las defensas del Imperio de Paula, puesto que pese a que ese estado no pertenecía a la alianza, su fortaleza garantizaba la seguridad de los cuatro miembros. Pero el Emperador Pablo se anticipó al movimiento y ordenó al IV Ejército de Acero invadir el Imperio de Paula el día 8.

El día 9 el Acero, con casi 6 millones de soldados, invade el Reino de Miguel. Inmediatamente después la Unión del Sur declara la guerra a la Alianza de Acero, y la Alianza Internacional hace lo propio cuando el día 11 el Ejército "Blibon" del Reino de Víctor invade el Reino de Naiara.

Todas las defensas de los estados que lucharon contra el Núcleo -como empezó a conocerse a partir de entonces al Pacto de Acero-, resultaron inútiles contra la táctica de guerra relámpago desarrollada por los generales Rickard Cobbs y Frantz Staüberg, que consistía en bombardear -con los primeros explosivos compactos de pólvora construidos- primero las posiciones de defensa enemigas y posteriormente arrasar con carros de guerra -que contaban con los que fueron también los primeros blindajes de hierro de la historia- todo remanente de resistencia. Merced a esa táctica, el Núcleo arrolló a los ejércitos naiarino (en una heroica y desigual Batalla de Nailucy), luciano (en la sangrienta Batalla del Barranco del Zorro), enolés (en la Batalla de Fangalote, la única de todas ellas en las que la victoria pablense realmente peligró) y manuelino (Batalla Sucia)

El Imperio de Pablo y el Reino de Víctor conquistaron también el Principado de Tanya y el Principado de Aitana, en la mítica Batalla de Hollveland donde se forjó la leyenda de la Guardia Azul.

A las 22:55 del 19 de finalidor, Ma-de-Cappe, la capital del Imperio de Manuel, caía en manos del Ejército "Albión", unión del Acero pablés y el Blibon victoriano. En la Conferencia de Ca-de-Cappe, celebrada en la ciudad homónima el día 20, los gobernantes de los estados de la Alianza Internacional conquistados por el Núcleo decidieron organizar la defensa de la única baza que les quedaba: el Reino de Carlos.

Preparación de la batalla Editar

El Segundo Ejército Internacional del Reino de Carlos, con todos los gobernantes de la Alianza Internacional al frente, salió de Ca-de-Cappe para no provocar una matanza civil que no habría tenido precedentes, y se dirigió a la evacuada ciudad de Ca-Cof, la actual villa irikense de Stiegelville. En total, el SEI reunía 5 100 000 soldados, que iban a enfrentarse a más del doble de soldados enemigos.

Sin embargo, un acontecimiento cambió el curso de la guerra: el Emperador Pablo, furioso por un ataque previo, ordenó a sus soldados invadir el Principado de Lydia, separado de los territorios laurinos conquistados por una estrecha franja de terreno vereiana de 40 kilómetros de anchura. Esta violación de la Conferencia de Pb-de-Cof originó la entrada del Imperio Colonial Vereiano en la contienda, algo solicitado por todos los estados sometidos desde el principio de la misma.

Mientras en la Sede del Vereia y el resto de ciudades vereianas se preparaban para la entrada en la guerra -contando el plan de acción vereiano con la inestimable aportación del General Quality Good-, en Ca-Cof, los seis jefes de estado de la Alianza Internacional (el Rey Carlos, el Emperador Manuel, el Rey Enol, la Emperatriz Lucía, la Reina Jessica y la Reina Naiara) preparaban la defensa de la ciudad.

Por aquel entonces, Stiegelville era una urbe de tamaño medio -450 000 habitantes-, y no estaba ni de lejos preparada para soportar un asedio o incluso un mero cerco: sus rutas de suministros eran deficientes, y su posición, la peor desde un punto de vista estratégico. Pero el Ejército Albión no tenía intención de obligar a la ciudad a rendirse por hambre -cosa que tampoco habría logrado debido a la intervención vereiana-, sino que planeaba tomarla por asalto, algo muy difícil incluso para un ejército de once millones de soldados. En la mañana del día 21 de finalidor del año 3, desde la muralla de Ca-Cof las tropas defensoras divisaron al ejército enemigo. A las 13:05, una ciudad inundada por militares y con sus civiles en las calles asistiendo a sus defensores estalló en aplausos: un emisario acababa de llegar portando la noticia de la intervención vereiana, y avisando que un gran ejército de nueve millones de hombres acababa de partir de la Sede del Vereia en dirección a la ciudad. Pero tardarían horas en llegar; era el turno de armarse de valor y de resistencia y de luchar por la última esperanza del mundo civilizado de no vivir sometido a la bota del Emperador Pablo.

Los ejércitos en liza Editar

Los defensores Editar

El Ejército del Reino de Carlos -unos 4 450 000 soldados- suponía el grueso del ejército defensor. Los carlenses habían elegido Ca-Cof como el lugar donde plantar cara al invasor para evitar la destrucción total de su capital, aunque los daños de la batalla de la ciudad no supusieron el destrozo total de la misma. Los carlenses contaban con la ayuda de 650 000 soldados, remanentes en su mayoría de los ejércitos enolés y manuelino, ya que el resto habían sido destruidos casi por completo por el Núcleo. Pese a su inferioridad, los soldados enoleses estaban mucho más preparados para el combate que el resto de las tropas defensoras. En la Batalla de Fangalote se había visto de lo que era capaz el reciente pero disciplinado Ejército Enolés, y solo la abrumadora superioridad numérica de los invasores les permitió vencer la enconada resistencia enolesa. El joven capitán Anatoli Kozlov y el propio Rey Enol comandaban a los soldados enoleses, fundamentalmente armados con arcabuces y picas, al contrario que la mayoría de los soldados carlenses que aún portaban ballestas y espadas. La Emperatriz Lucía logró huir con un gran regimiento de 3 000 arqueros de tiro largo, cruciales tanto en el desenlace de la batalla como en muchas etapas de la misma. El Emperador Pablo se refirió con posterioridad a estos arqueros como «la pesadilla armada de tejo». El Imperio de Manuel aportaba fundamentalmente espadachines y ballesteros, pero muy bien entrenados.

El Ejército Albión Editar

El colosal Ejército Albión estaba compuesto por 355 «monúcleos», nombre con el que el Núcleo había denominado a sus divisiones. Cada una estaba formada por alrededor de 31 000 soldados, la inmensa mayoría infantería armada con picas y espadas, aunque había 15 de arcabuceros, 34 de arqueros y ballesteros y 72 de caballería, algunas de ellas formadas íntegramente por arqueros a caballo. Los generales pableses Rickard Cobbs y Frantz Staüberg comandaban el colosal ejército, a instancias de sus recientes éxitos en la guerra relámpago.

La artillería pablesa, que ya había demostrado su eficiencia en repetidas ocasiones, estaba constituida principalmente por cañones de asedio y los últimos trebuchets que se usaron en batalla. Se calcula que las piezas de artillería de los atacantes ascendieron a 5 000, aunque otras estimaciones las cifran en 3 500.

El I Ejército Vereiano Editar

Mucho más eficientemente organizado que sus rivales, el I Ejército Vereiano estaba compuesto por 218 divisiones, con un tamaño que oscilaba siempre entre los 35 000 y los 50 000 soldados. Sin embargo, estas divisiones contaban casi siempre con varios tipos de unidades en cada una: todas las divisiones de infantería tenían alabarderos o piqueros, arcabuceros y rodeleros -espadachines armados con escudos ligeros pero muy resistentes-. Los vereianos tenían 40 divisiones compuestas íntegramente por caballería, pero se trataba de la caballería mejor armada de aquel entonces: paladines -espadachines a caballo de élite- y arcabuceros a caballo veteranos y muy bien entrenados. Las tres primeras divisiones de granaderos de la historia combatieron en la Batalla de Tournwar del lado vereiano, constituyendo el único armamento pesado que los vereianos llevaron al enfrentamiento.

El enfrentamiento Editar

El primer ataque del Núcleo Editar

El Albión decidió organizarse con las unidades más veteranas, la infantería pablesa, en la vanguardia y el centro del ejército, y la caballería y las unidades de arqueros en la retaguardia preparados para arrasar los flancos de las tropas defensoras. La artillería iría detrás de la primera línea de caballería.

A las 13:17 del cintiday 21 de finalidor del año 3, las primeras andanadas de flechas del Albión surcaron el cielo de Ca-Cof. Los arqueros de tiro largo lucianos, con un alcance efectivo de casi 200 metros -mucho mayor a los 60 metros de los arcabuceros enoleses-, lograron diezmar en cierta medida la vanguardia pablesa.

Mientras la artillería pesada pablesa cargaba contra la endeble muralla de la ciudad, un batallón de 17 000 soldados carlenses salió de Ca-Cof por una de las puertas laterales y cargó contra la retaguardia de la vanguardia pablesa, en una acción suicida pero que originó muchas más pérdidas para los atacantes de las que esperaban. Diezmada su vanguardia, el general pablés Rickard Cobbs ordenó el asalto frontal a la muralla, que cedió a las 14:02. Para entonces ya habían perecido unos 130 000 soldados.

Los invasores entraron en la ciudad en masa, con la infantería pesada por delante, y obligaron a los defensores a concentrar todos sus esfuerzos en la zona de la muralla destrozada; hasta que los cañones pableses abrieron otras dos brechas en la estructura, los defensores lograron evitar la entrada masiva de los soldados del Núcleo en Ca-Cof.

Cuando finalmente la situación resultó insostenible para los cerca de 1 150 000 soldados que defendían el primer perímetro de seguridad de la ciudad, los gobernantes ordenaron la retirada progresiva hacia las principales avenidas del noreste de la ciudad. La lucha pasó a centrarse en las calles, y la caballería pablesa -mucho más organizada que el resto de las tropas atacantes- perdió la ventaja en un terreno cerrado y nada propicio para el paso de los caballos. Los gobernantes no habían dejado de luchar junto a sus tropas: el Rey Yeray y el Rey Carlos, montados en sementales, armados con espadas y vestidos con sus mejores galas; el Rey Enol, que defendió hasta que la retirada fue masiva la Torre del Ayuntamiento con un grupo de jenízaros de élite; la Emperatriz Lucía y la Reina Jessica, con arcos largos subidas en la azotea del Edificio Libertad, y la Reina Naiara, con una pesada armadura de infantería y armada con una larga pica liderando a sus soldados en la batalla.

La progresiva retirada Editar

Superados en número, los soldados carlenses pronto se vieron embolsados y luchando cuerpo a cuerpo en cuatro grandes avenidas de la ciudad. Mientras varias decenas de monúcleos rodeaban al Ejército Carlense al noreste de la ciudad, la caballería pablesa iba aprovechando para tomar las principales infraestructuras de gobierno de la misma. El Castillo del Rey, mal defendido, aún resistió cerca de 80 minutos hasta que la artillería pablesa arremetió contra su infraestructura. En el edificio perecieron cerca de 40 000 civiles y 50 000 militares, que antes de rendirse escogieron morir por su rey.

El cuartel militar de la ciudad fue capturado por el Núcleo a las 17:25, tras un impresionante esfuerzo de resistencia por parte de los 20 000 soldados carlenses allí apostados. Su caída supuso un grave problema para los defensores: combatían en tres zonas -la del Ayuntamiento, al oeste; la del cuartel, cerca del centro de la ciudad, y la de la muralla, al noreste-, y la captura enemiga del principal bastión de la zona centro dividió en dos a los Aliados. Mientras los soldados de infantería carlenses combatían al gigantesco contingente que había al noreste de Ca-Cof, la caballería y la artillería del Núcleo atacó el Ayuntamiento para garantizar la victoria girándose después, con las espaldas ya cubiertas, sobre la vanguardia del ejército defensor. Pero los Aliados conocían la importancia estratégica del edificio, y en el Ayuntamiento estaban desplegadas las mejores unidades de los defensores: 1 600 arqueros de tiro largo lucianos, y cerca de 270 000 soldados enoleses -en su mayoría alabarderos y arcabuceros-, cubiertos por casi 40 000 caballeros manuelinos. La lucha fue extremadamente intensa durante cerca de 45 minutos, hasta que la caballería manuelina fue aniquilada, no sin antes diezmar hasta un 70% a la artillería pablesa, expuesta durante el ataque. Murió en este enfrentamiento el general pablés Frantz Staüberg, alcanzado por el fuego de un arcabucero enolés. La mayoría de los soldados de alcance enoleses logró escapar, y las tropas huyeron hacia la posición de las reinas Jessica y Naiara y la Emperatriz Lucía.

El Edificio Libertad Editar

El 67 de la Avenida Ángel Palazuelo, una vieja comunidad de vecinos rodeada de unos anchos muros y que era un verdadero laberinto para quienes no la conocían, se convirtió en el complejo donde los restos de los ejércitos defensores resistieron hasta la llegada del Ejército Vereiano. Convertido en una trampa mortal para los atacantes, el edificio inutilizó a la caballería pablesa, ya que los animales no podían combatir subiendo por escaleras o en pasillos estrechos. Los arqueros lucianos y los jenízaros enoleses, apostados en la última planta de la comunidad, causaban centenares de bajas en cada andanada de disparos que efectuaban.

Mientras tanto, el enfrentamiento en el noreste iba concluyendo con la partición de ambos ejércitos y su dispersión en calles y avenidas menores, donde conatos de lucha todavía se sucedieron hasta la llegada de los vereianos.

La caída de Cobbs y el sacrificio carlense Editar

A las 19:45, un disparo de un arquero luciano alcanzó al general pablés Rickard Cobbs en la cabeza, matándolo al instante. Sin su comandante de más rango, los soldados pableses desplegados alrededor y dentro del edificio empezaron a combatir de forma mucho más desorganizada y casi caótica. Solo la intervención del comandante Bernard von Hesse evitó una desbandada de los atacantes: liderando a los arqueros del Albión, comenzó a hostigar a los arcabuceros enoleses, que murieron en masa en la azotea, entorpeciendo a los que aún quedaban luchando. El propio Rey Enol resultó herido leve cuando una flecha le alcanzó en una pantorrilla.

Observando esta situación, el Rey Carlos arengó a los restos de su caballería pesada y se lanzó en una verdadera carga suicida contra los arqueros y piqueros pableses. La masa de cuerpos producida por este enfrentamiento taponó la entrada del edificio, y los arqueros lucianos se encargaron de despachar a los restos de la artillería rival. El Rey Carlos sobrevivió ileso a este choque; ni siquiera él supo explicar posteriormente cómo lo hizo.

Mientras los soldados enoleses arrojaban los cuerpos de los caídos en llamas desde el tejado, la poca artillería carlense que restaba derribaba los edificios colindantes a la comunidad para evitar la extensión incontrolada de las llamas.

Pese a la enconada resistencia local, los restos del Albión empezaron a concentrarse alrededor del perímetro del Edificio Libertad, y para las 20:30 casi dos millones de soldados se arremolinaban contra los muros de la comunidad, donde había encerrados unos 230 000 soldados que constituían el 95% de lo que quedaba del ejército defensor. Las bombardas pablesas empezaron a descargar proyectiles sobre la estructura, pero no lograron derribar su poderosa muralla.

Los vereianos irrumpen en escena Editar

El I Ejército Vereiano llegó a Ca-Cof a las 21:05 hora local, encontrando una ciudad devastada por el enfrentamiento. Los generales David y Galaxy decidieron rodear a las tropas del Núcleo atacando por tres sitios sus posiciones: el oeste, el norte y el noreste. Al percatarse de la situación, las tropas pablesas, comandadas por von Hesse, cerraron el círculo sobre el Edificio Libertad y empezaron a combatir contra los vereianos.

Exhaustas, las tropas de los Aliados apostadas en las plantas superiores del edificio observaron la situación, y recibieron un gran golpe de moral: el Imperio Colonial Vereiano acudía al rescate de la ciudad. Los Aliados comenzaron a organizar una contraofensiva desde dentro del edificio para ayudar a los vereianos a romper el cerco sobre ellos.

Mientras todo esto ocurría en el Edificio Libertad, la infantería vereiana arrasaba las posiciones de los pableses y de los victorianos a lo largo de los tres frentes establecidos. Von Hesse escapó con los restos de un monúcleo y se encerró en el Ayuntamiento, pero la mayoría de los pableses continuó luchando hasta que, a las 21:58, la élite de los Aliados abandonó el Edificio Libertad y les atacó por la retaguardia. Roto el círculo, la infantería vereiana rodeó y masacró a la resistencia pablesa mientras los caballeros vereianos retomaban las principales infraestructuras de la ciudad.

A su llegada al Ayuntamiento, el General David se encontró con el cuerpo de soldados de von Hesse, que decidió intentar una negociación para regresar al Imperio de Pablo con vida. La respuesta del general fue clara:

«Puede usted quedarse ahí dentro y morir irremediablemente, o puede rendirse ahora y regresar a Eiapisa encadenado»

Von Hesse izó la bandera blanca a las 22:34, hora local, y la batalla terminó poco antes de la medianoche con la muerte o captura de todos los soldados pableses que quedaban luchando en varias calles de la ciudad.

Consecuencias Editar

El comandante Bertrand von Hesse fue juzgado como un cobarde por la opinión pública pablesa, pero evitó la muerte de casi 20 000 soldados que se convirtieron en prisioneros de guerra. La aniquilación del Albión significó la pérdida definitiva de la supremacía militar por parte del Núcleo, y al poco tiempo el I Ejército Vereiano liberaba el Imperio de Manuel y el Reino de Enol.

El Emperador Pablo se suicidó en su chalet de Pb-de-Cappe el día 27, rindiéndose el Imperio de Pablo durante esa misma noche. El Reino de Víctor lo haría dos días después, el 29, tras el lanzamiento de dos poderosas bombas de largo alcance -las primeras bombas con una ínfima carga nuclear de la historia- sobre dos de sus ciudades.

La batalla fue mitificada en el Reino de Carlos, y la actuación de los defensores, ampliamente aplaudida por toda la prensa internacional. Incluso la actuación pablesa recibió halagos por su nobleza al no rendirse y luchar hasta el final. La decisión de von Hesse de rendir al último cuerpo de soldados de los atacantes fue igualmente calificada como sensata por la mayoría de los Aliados. Von Hesse fue condenado a 40 años de prisión por un tribunal vereiano: el militar manuelino moriría cuatro años después, el 10 de veranés del año 7, aún preso en la cárcel de Valencia.

Legado Editar

La Batalla de Tournwar es el enfrentamiento armado que más calles, plazas y avenidas posee en el mundo, si excluimos a los 25 Estados Federales. En el Reino de Carlos tiene dedicadas decenas de libros y varias películas, y la Avenida de Tournwar es la principal calle de la ciudad de Valencia, en la República de David. La película más taquillera de la historia global, Until the End -estrenada por Saray Films en el año 8-, está basada en el enfrentamiento y sus posteriores consecuencias.

Véase también Editar

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