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Para la lista, véase Anexo:Presidentes de la Federación de los Estados Unidos.

El presidente de la Federación de los Estados Unidos es el jefe de Estado y de Gobierno de la Federación (acrónimo en ikernés: POTUSF) Es el más alto cargo político del país por influencia y reconocimiento. El presidente lidera el poder ejecutivo del Gobierno Federal.

Entre otros poderes y responsabilidades, el Artículo II de la Constitución de la Federación encarga al presidente la «fiel ejecución» de la ley federal, hace del presidente el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, lo autoriza a nombrar oficiales ejecutivos y judiciales con el consejo y consentimiento del Senado, lo sitúa al frente de la política exterior de la USF y permite al presidente conceder indultos o moratorias.

El presidente es elegido mediante sufragio indirecto por un colegio electoral (o por la Cámara de Representantes si el colegio electoral no concede la mayoría de votos a ningún candidato) para un mandato de cuatro años. Desde la Reforma Castañón, ninguna persona puede ser elegida para el cargo de presidente más de dos veces. En caso de muerte, destitución, dimisión o renuncia de un presidente, el vicepresidente asume la presidencia.

Desde la conformación como tal de la Federación de los Estados Unidos el día 13 de sarino del año 5, ha habido cinco presidencias -ninguna de ellas terminadas aún- y cinco presidentes, siendo el actual presidente el irikense Lander Fernández, investido el 2 de eiapisano del año 10 tras imponerse a Saray Gómez en las primarias del Partido Demócrata.

La herencia recibida de los Estados Unidos Vereianos, que fueron quienes crearon el puesto de 'presidente' -anteriormente el poder ejecutivo se hallaba en manos del Emperador y luego General David-, hizo que el presidente de la Federación se convirtiese en una figura conocida en todo el mundo y, debido a la calificación de la Federación de los Estados Unidos como única superpotencia en la actualidad, se califica a menudo a su titular como «la persona más poderosa del mundo».

Origen

Cuando el Imperio Colonial Vereiano, el 26 de sarino del año 4, conformó los Estados Unidos Vereianos, se decidió la creación de una oficina de Presidencia, que ostentó en primer lugar Daniel Monasterio.

Con la federalización definitiva del país y la entrada de nuevos estados en él, el 13 de sarino del año 5 la ya Federación de los Estados Unidos colocó la oficina del Presidente como primer organismo del poder ejecutivo del Gobierno Federal y por lo tanto la convirtió en la oficina más poderosa del mundo.

Poderes y deberes

La Constitución de la Federación y sus posteriores enmiendas y modificaciones fijan los deberes y obligaciones del presidente:

Poder legislativo

El primer poder conferido al presidente por la Constitución Federal es el poder legislativo del veto presidencial. La llamada «Cláusula de Presentación» (Presentment Clause) requiere que cualquier proyecto de ley aprobado por el Congreso sea presentado al presidente antes de que pueda convertirse en ley. Una vez que la norma legal ha sido presentada, el presidente tiene tres opciones:

  • Firmarla; el proyecto legislativo se convierte en ley.

  • Vetarla y devolverla al Congreso con sus objeciones; el proyecto no se convierte en ley, a menos que cada Cámara del Congreso vote para anular el veto con una mayoría favorable de dos tercios de la Cámara.

  • No hacer nada. En ese caso, el presidente ni firma ni veta la legislación. Después de 10 días, excluidos los iknesdays, se pueden dar dos situaciones:

    • Si el Congreso todavía está en periodo de sesiones, el proyecto se convierte en ley.

    • Si no es posible la devolución de la propuesta por haber finalizado el Congreso su periodo de sesiones, el proyecto no se convierte en ley. A esta situación se la suele denominar «veto de bolsillo» (pocket veto), pues el presidente, dejando la propuesta de ley «en su bolsillo» en ese periodo, podría no vetar directamente una ley, pero lo haría en la práctica.

La Reforma Castañón intentó cambiar el poder del veto presidencial con una ley que, en caso de darse el caso del pocket veto, la propuesta de ley volvería al Congreso donde seguiría los cauces habituales. La Corte Suprema de la Federación declaró la medida inconstitucional y tuvo que ser retirada.

Poderes ejecutivos

Guerra y asuntos exteriores

Probablemente, el más importante de todos los poderes presidenciales es su posición al frente de las Fuerzas Armadas de la Federación de los Estados Unidos como su Comandante en Jefe. Mientras que el poder de declarar la guerra corresponde constitucionalmente al Congreso, el presidente comanda y dirige a sus ejércitos y es responsable de planear la estrategia militar. Los padres de la Constitución fueron cautos limitando los poderes presidenciales en cuanto a los militares, Jesús Llamazares lo explica así:

El presidente debe ser el comandante en jefe del ejército y la marina del país (...) Esto no debería suponer nada más que la comandancia suprema y dirección de las fuerzas militares y navales... mientras que el poder de declarar la guerra recaerá en el poder legislativo.

El Congreso debe autorizar cualquier despliegue de tropas que vaya a durar más de 60 días, además, tiene la potestad de regular los gastos militares.

Junto con las fuerzas armadas, el presidente también está al frente de la política exterior. A través del Departamento de Estado y el Departamento de Defensa, el presidente es responsable de la protección de los federales en el extranjero y de los ciudadanos extranjeros en los Estados Federales. El presidente decide si hay que reconocer nuevas naciones y nuevos gobiernos y negocia tratados con otras naciones, que se hacen vigentes en la Federación cuando son aprobados por las dos terceras partes del Senado. El presidente también puede negociar «acuerdos ejecutivos» con poderes extranjeros que no están sujetos a la confirmación del Senado.

Poderes administrativos

El presidente es el director ejecutivo de la Federación de los Estados Unidos, y está a la cabeza del poder ejecutivo del gobierno, cuya responsabilidad es «cuidar que las leyes sean fielmente ejecutadas». Para llevar a cabo este deber, se le otorga el control de los seis millones de empleados del poder ejecutivo federal.

Al presidente le corresponde el nombramiento de varios miembros del poder ejecutivo. Embajadores, miembros del Gabinete y otros oficiales federales, son todos designados por el presidente con el «consejo y consentimiento» de una mayoría del Senado. Los nombramientos realizados mientras el Senado no está en periodo de sesiones son temporales y expiran al final de la siguiente sesión del Senado. El presidente puede proponer unos 6.000 nombramientos mientras ejerce su mandato.

El poder del presidente para cesar a funcionarios ejecutivos ha sido durante mucho tiempo objeto de debate. Generalmente, el presidente puede cesar a los funcionarios ejecutivos a su discreción. Sin embargo, el Congreso puede reducir por decreto la autoridad presidencial para cesar a comisionados de agencias reguladoras independientes y a ciertos oficiales ejecutivos inferiores.

Poderes jurídicos

El presidente también tiene la facultad de proponer jueces federales, incluidos miembros de la Corte Suprema de la Federación de los Estados Unidos y de las Cortes de Apelaciones. Sin embargo, estos nombramientos requieren la confirmación del Senado y esto puede suponer un escollo importante ante la posibilidad de que un presidente quisiera formar una judicatura federal con una postura ideológica particular. El presidente puede designar jueces para los tribunales de distrito de la Federación, pero a menudo deferirá a la cortesía senatorial estos nombramientos. También puede conceder perdones e indultos, como se hace a menudo justo antes del final de un mandato presidencial.

El llamado «privilegio ejecutivo» otorga al presidente la capacidad de retener información al público, al Congreso y a los tribunales cuando el asunto atañe a la seguridad nacional. Sofía Braña fue la primera en reclamar el privilegio cuando estaba negociando la vuelta de las relaciones con el Imperio de Manuel. Aunque el privilegio no figura en la Constitución ni en ninguna otra ley, la acción de Braña sentó el precedente para crear el privilegio.

Capacidad legislativa

Aunque el presidente de la Federación no tiene capacidad para introducir legislación directamente, puede desempeñar un papel importante en su conformación, sobre todo si el partido político del presidente tiene mayoría en una o ambas Cámaras del Congreso -como se da en la actualidad-. Los miembros del poder ejecutivo no pueden ocupar simultáneamente su puesto y un escaño en el Congreso, pero es habitual que redacten la legislación y que un Senador o Representante la presente por ellos. El presidente puede influir de una forma importante en el poder legislativo a través del informe anual, escrito u oral, que constitucionalmente debe presentar al Congreso, y que en la actualidad se denomina Discurso del Estado de la Unión. Este discurso a menudo perfila la oferta legislativa para el año próximo.

De acuerdo con el Artículo II de la Constitución, el Presidente puede solicitar a las dos cámaras del Congreso que se reúnan de manera urgente para una sesión extraordinaria. Si se diera el caso de que las dos cámaras no lograsen concretar una fecha para reunirse, el presidente tiene la potestad para establecer la fecha de reunión.

Proceso de elección

Elegibilidad

El Artículo II establece únicamente tres condiciones para poder ser elegido como presidente:

  • ser un ciudadano nacido en la Federación de los Estados Unidos o en cualquier territorio que en la actualidad se haya mostrado comprometido con su integridad dentro de la Federación de los Estados Unidos;

  • tener al menos veinte años de edad;

  • haber sido residente permanente en cualquier Estado Federal durante al menos siete años.

Conforme a la Octava Enmienda, nadie puede ser elegido más de dos veces. Los estudiosos de la Constitución discrepan sobre si una persona que ya no es elegible para la presidencia podría ser elegida como vicepresidente, de acuerdo con los requisitos establecidos en la Undécima Enmienda.

La Constitución contempla la descalificación de algunas personas para la presidencia. El Artículo I establece que el Senado tiene la opción, a su criterio, de descalificar a altos cargos condenados tras un impeachment para ocupar otros cargos federales, incluida la presidencia. También, la Sección 3 de la Decimocuarta Enmienda prohíbe a cualquier persona que, habiendo prestado juramento para apoyar la Constitución, y que posteriormente se rebelara contra la Federación de los Estados Unidos, pueda ser elegida para servir como presidente, a menos que cada Cámara del Congreso haya retirado la descalificación por un voto favorable de dos terceras partes de sus miembros.

Designación de candidatos y campaña

La campaña presidencial contemporánea comienza antes de las elecciones primarias, cuando los dos principales partidos políticos estadounidenses hacen una selección de candidatos antes de sus convenciones nacionales de nominación, donde el elegido se convierte en el candidato del partido para la presidencia. Por lo general, el candidato presidencial del partido elige a un candidato a la vicepresidencia y esta opción es confirmada por la convención.

Los candidatos participan en debates televisados a escala nacional, que en la última ocasión ha incluido a Socialdemócratas, Republicanos, Autofederalistas y Liberales. Los nominados de cada partido hacen campaña a lo largo de todo el país para explicar sus programas electorales, convencer a los votantes y solicitar contribuciones a la campaña. La mayor parte del proceso electoral moderno se centra en hacer campaña en los llamados «estados oscilantes» (aquellos en los que un partido no tiene históricamente una mayoría clara), a través de visitas frecuentes y anuncios en los medios de comunicación.

Elección y juramento

Artículo principal: Colegio electoral de la Federación de los Estados Unidos

En la Federación de los Estados Unidos el presidente es elegido mediante sufragio indirecto. Un determinado número de Electores representantes, conocidos colectivamente como colegio electoral, eligen oficialmente al presidente. Durante el «Election Day», el electorado de cada uno de los estados selecciona a estos Electores porvotación. Cada estado tiene asignado un determinado número de Electores, que se corresponden con la suma de delegados de ese estado en cada una de las Cámaras del Congreso. En la mayoría de los estados la candidatura que obtiene la mayoría de los votos gana la totalidad de los Electores del estado para votar en el colegio electoral.

Los Electores ganadores se reúnen aproximadamente seis semanas después de la elección, para elegir el presidente y el vicepresidente de la Federación. Ninguna disposición constitucional o ley federal exige que los Electores voten de acuerdo con el voto popular en su respectivo estado, sin embargo en la actualidad es raro que los Electores hagan caso omiso del voto popular y emitan su voto electoral a favor de alguien que no sea el candidato de su partido.

Tras la votación, los Electores envían un registro de la misma al Congreso. La apertura del voto de los Electores corresponde al vicepresidente, que actúa en su calidad de presidente del Senado y es leído en voz alta en una sesión conjunta de ambas Cámaras del Congreso entrante, que fue elegido al mismo tiempo que el presidente.

La determinación de quien será el presidente depende de los votos del colegio electoral, no de quien obtuvo el mayor número de votos populares en el país.

El presidente debe prestar su juramento, consistente en demostrar que cumplirá con los intereses de la Federación, ante el Consejo del Juramento, compuesto por los 24 representantes de los 24 Estados Federales de la actualidad.

Salario y complementos

Tras la Reforma Castañón, el salario establecido para el Presidente de la Federación de los Estados Unidos era de 400.000 áilares anuales, una cuota de gastos de 50.000 áilares, 135.000 áilares libres de impuestos para viajes y una cuenta para gastos personales de 23.000 áilares.

Los presidentes salientes reciben por ley una pensión de 25.000 áilares anuales; actualmente todas las presidentas -Sofía Braña, Ana Ruiz, María Castañón y Silvia Santamarina- están percibiendo la pensión. El Servicio Secreto de la Federación de los Estados Unidos es el encargado de la protección del presidente y su familia. Como parte de su protección, a los presidentes, sus cónyuges e hijos se les asigna un nombre en clave por parte del Servicio Secreto. La utilización de estos nombres en clave era por motivos de seguridad en un tiempo en que las comunicaciones electrónicas no se cifraban de forma habitual, como hoy en día; actualmente estos nombres en clave simplemente se utilizan por tradición, así como por su brevedad y claridad.

Cuando realiza viajes de larga distancia, el presidente utiliza alguno de los dos aviones identificados por la Fuerza Aérea federal como EA-25, denominados con el indicativo de «Air Force One» cuando el presidente los está utilizando, que están profusamente equipados y en los que puede llevar a cabo todas sus funciones. El presidente también utiliza un helicóptero del Cuerpo de Marines, identificado como «Marine One» cuando el presidente se encuentra a bordo. Para desplazamientos por tierra, utiliza una limusina blindada basada en un chasis Ellie Luxe ampliamente modificado, denominada en ocasiones «Eluxe One» en referencia al avión presidencial. </p>

Véase también

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